
La instalación presenta entre 7 y 9 piezas en una disposición que reproduce la trayectoria de las pisadas de los perros y el escenario que Lluci Juan encontró al acceder a la zona afectada por la DANA. Es importante destacar que las huellas registradas en las piezas no pertenecen a un único perro; aunque el recorrido parece continuo, está compuesto por las pisadas de distintos caninos. Esta multiplicidad refuerza la idea de pluralidad dentro del voluntariado, evocando la diversidad de presencias y esfuerzos en el contexto de la catástrofe.
Para su exhibición, se recomienda disponer las piezas sobre peanas individuales de 100 cm de altura, con bases de 25 x 25 cm o 38 x 38 cm, dependiendo del tamaño de cada obra. Las peanas deberán mantener una separación de aproximadamente 50 a 70 cm entre sí, simulando el paso de un perro de gran tamaño. Además, si las condiciones de la sala lo permiten, se sugiere la instalación de una superficie marrón en el suelo de la sala, evocando el barro dejado por la riada, lo que contribuirá a reforzar la atmósfera de la intervención.
El conjunto ocupará un espacio aproximado de 2 x 5 metros, configurando un recorrido inmersivo que invita a la reflexión sobre la huella del desastre y la acción colectiva. Esta propuesta expositiva guarda similitudes con la presentada en Margenadora des de la Perifèria cultural, exhibida en el Centre del Carme Cultura Contemporània de València en 2023.
Vista cenital de la instalación. Medidas de la superficie marrón 2 x 5 m aprox.

